Asociación de Facultades de Ciencias Médicas de la República Argentina

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Vol. 8 Nº 1. Mayo 2017

 

Homenaje

PABLO LUIS MIRIZZI (1839-1964)

“Pablo Luis Mirizzi realizó la primera colangiografía operatoria, método de exploración de las vías biliares que alcanzó repercusión y fama internacional”, asegura a RAEM Eduardo Lada, médico cirujano y jefe de del Departamento de Guardia Central del Hospital Nacional de Clínicas “Profesor Doctor Pedro Vella”, provincia de Córdoba, en donde Mirizzi desarrolló en una primera etapa aquella técnica quirúrgica. Durante varias décadas, el empleo de la colangiografía tuvo poca aplicación, pero a partir de los años setenta, su uso se había incrementado tanto que, junto a la descripción del síndrome que hoy lleva su nombre, Mirizzi entró en las crónicas de la historia de la medicina mundial como pocos argentinos lo han hecho.

“Fue también un extraordinario maestro educador, dueño de una claridad mental sorprendente”, asegura Lada. Pero acaso todas esas dotes comenzaron un día de 1910- año en el que inició la carrera de medicina- a gestarse en su mente en uno de los epicentros del positivismo de la Argentina de principios del Siglo XX: la Universidad Nacional de Córdoba. Pablo Mirizzi es un prosélito no sólo de aquellas ideas desarrolladas en Europa por Henri de Saint-Simon y Augusto Comte -entre otros- sino que es hijo directo de la reforma universitaria de 1918; transformación educativa que volvería a poner en primer plano el método científico como única forma racional de construir conocimiento.

Mirizzi había nacido en 1893 en la provincia de Córdoba. Obtuvo su título de médico en 1915 con mención de honor. Consiguió el doctorado en medicina y cirugía con su tesis “Anemia esplénica cirrógena”. Poco tiempo después viaja a Estados Unidos becado por el gobierno de Córdoba y más tarde a Europa con la intención de perfeccionar sus conocimientos. A su regreso, se incorpora como médico de planta del servicio de cirugía de la Universidad Nacional de la provincia de Córdoba. Fue en esos mismos claustros en donde desarrolló la técnica utilizada en fisiopatología biliar. Para ello utilizó un material de contraste que le permitió observar estructuras internas y que describió como “esfínter hepático”; esto fue el comienzo de su creación. Con todo, Pablo Mirizzi publicaba en español y luego en francés un libro en el que describía sus hallazgos y al que llamó Cirugía del canal hepático. Esta obra le daría una proyección internacional semejante a la que tuvo René Favarolo con el desarrollo del bypass aortocoronario.

Pocos han recibido el privilegio de ser reconocidos como un verdadero “maestro”, dado que Mirizzi ofreció todos sus conocimientos a los alumnos que formó a lo largo del tiempo. Sus discípulos lo recuerdan como un hombre de “carácter ríspido pero íntegro y de gran corazón”. Acaso haber sido unos de los fundadores de la Federación de Esgrima de Córdoba y de haber promovido las artes autóctonas en su provincia natal, hablan también de un ser con cualidades psíquicas y anímicas acordes con la profesión en la que Pablo Luis Mirizzi tiene una página manifiesta en la historia mundial de la medicina.